sábado, 21 de febrero de 2009

Historia Triste

Historia Triste
Es una historia triste

Es una historia triste que no olvido,
–"Iré a verte mañana –me escribiste-
iré a verte mañana a nuestro nido".

Y te esperé en el nido y no viniste…
Y no vendrás ya nunca… y te he ¡perdido!
Es una historia triste
Es una historia triste que no olvido.

Han pasado los años
dejando tras de sí penas y daños,
los años ¡ay! que siembran desengaños
y tronchan ilusiones.
Han pasado los años
¡desgarrando al pasar los corazones!

Vagando ayer sin rumbo ni destino
te encontré de repente en mi camino.
Palideciste al verte en mi presencia,
y ante la acusación de mi mirada,
que llegó como un rayo a tu conciencia,
inclinaste la frente avergonzada…

¡Cuánto has cambiado! ¡Estás desconocida!
Ya tus pupilas bellas,
que alumbraban la noche de mi vida,
no brillan como estrellas.
Ya no hay luz en tus ojos.
Tus labios que eran rojos, no son rojos…
Y así, doliente, pálida, ojerosa,
caminas por las calles desoladas,
muda como una sombra misteriosa…
Y en ti se fijan todas las miradas
y al ver las gentes cómo el desaliento
inclina tu cabeza.
"¡Pobre! –dicen– la agobia el sufrimiento…
¡Pobre mujer! ¡se muere de tristeza!".

Comprendo tu dolor. Una esperanza
te apartó de mi lado;
creíste ver la dicha en lontananza
y por ir detrás de aquella venturanza
me dejaste en la vida abandonado…
Y dejaste y volaste sin recelo,
y al detener el vuelo
al fin de la jornada,
miraste en torno y no encontraste nada...
Y entonces, llena de angustioso anhelo,
en el cielo clavaste la mirada
¡y no hallaste ni estrellas en el Cielo!
¡Pobre amor mío! Todo lo tuviste,
y todo, para siempre ¡lo has perdido!
Es una historia triste.
Es una historia triste que no olvido…

Has vuelto con el alma hecha girones
De tu viaje al país de las quimeras.
¡Cómo se han agrandado tus ojeras
con la ceniza de las ilusiones!

Hoy, que te arrastras con el alma herida
sin encontrar quien oiga tu gemido,
¡Cómo te dolerás de haber perdido
todo el amor inmenso de mi vida!
¡Con qué pesar, con qué remordimiento
meditarás en nuestra dicha trunca!
En esa dicha que duró un momento
y que nos dijo al despedirse: "¡Nunca!"
Se me figura verte,
tendida a medianoche sobre el lecho,
fijos los grandes ojos en el techo
pensando en la tragedia de tu suerte…

¡Oh, tus horas de insomnio y desaliento
en las oscuras noches invernales,
mientras fuera, en la calle gime el viento,
y la lluvia golpea tus cristales!
¡Oh, tu dolor en medio de las sombras
cuando, añorando mi cariño santo,
lloras de pena, a media voz me nombras
y dices: "Nadie me querrá ya tanto"!

Era un nido encantado nuestro nido
Un nido pequeñito y escondido,
Viajaste un día a lo desconocido,
y yo te dije: "Vuelve" y no volviste.
Y no vendras ya nunca… y te he perdido.
¡Ves! Nuestra historia en un historia triste
Es una historia triste que no olvido.

Federico Barreto

1 comentario:

Bryan Rodriguez dijo...

Que hermoso poema de un buen poeta.